Ejecuciones presupuestarias sin heredero: la opacidad de los activos públicos en Palermo
La subasta por parte del Gobierno de la Ciudad de cuatro inmuebles declarados sin herederos a finales de noviembre reabre el debate sobre la administración de los recursos patrimoniales dentro de la Comuna 14. Mientras la narrativa oficial encuadra estas operaciones en una lógica de eficiencia administrativa y recaudación fiscal, la omisión deliberada sobre el destino específico de esos fondos en el presupuesto comunal evidencia la falta de un criterio de descentralización real en la gestión porteña.
La venta de activos inmobiliarios ubicados en polígonos de alto valor metro cuadrado debería traducirse de forma transparente en partidas etiquetadas para mitigar el déficit de infraestructura del propio barrio. Sin embargo, los ingresos generados por la liquidación de patrimonio en Palermo suelen diluirse en el tesoro central para financiar gastos corrientes o partidas de embellecimiento cosmético en otras áreas de la Capital. Mientras tanto, las demandas históricas de la Comuna 14 —como la expansión de la oferta en los Centros de Desarrollo Infantil, la resolución de las deficiencias de drenaje en las cuencas secundarias o la puesta en valor de escuelas públicas con severos problemas edilicios— continúan a la espera de partidas presupuestarias que nunca se consolidan.
El patrimonio urbano de una comuna no puede ser tratado como una caja de auxilio para el Tesoro centralizado. Una política pública con sentido de equidad territorial exige que las plusvalías y ventas patrimoniales en la Comuna 14 impacten directamente en la mejora estructural de la calidad de vida de sus residentes, rompiendo el esquema de extracción de recursos que subordina las necesidades locales a la agenda del Poder Ejecutivo.



Publicar comentario