El deceso de un profesional de la salud destapó una trama de sustracción de fármacos

La movida en los pasillos de salud viene pesada estos días y el tema está pegando fuerte en los barrios de la zona. Todo saltó a la luz a partir del fallecimiento de un anestesista de 29 años, a quien encontraron sin vida en su departamento en pleno Palermo, acá en la Comuna 14. El pibe laburaba en la guardia del Hospital General de Niños R. Gutiérrez y venía de ser residente en el Hospital Rivadavia, los dos efectores de salud clave que tenemos en Recoleta, en la Comuna 2.

Las primeras pericias que le hicieron al cuerpo tiraron indicios de que se habría autoadministrado sustancias. De hecho, la autopsia preliminar determinó un cuadro que es totalmente compatible con una sobredosis, mostrando signos claros como edema pulmonar y meningoencefálico, aunque la Justicia todavía está esperando los resultados complementarios para terminar de confirmar la causa exacta de la muerte.

A raíz de este hecho trágico, saltó la ficha de que había un faltante importante de anestésicos en el área de Anestesiología del Hospital Italiano de Buenos Aires. Desde la institución salieron a confirmar que al toque metieron una denuncia interna que después pasó al plano judicial, y decidieron apartar de sus funciones a dos profesionales que estarían presuntamente involucrados en el tema.

La causa penal quedó bajo la órbita de la Justicia porteña y apunta a descular un posible esquema de desvío de medicamentos controlados, puntualmente propofol y fentanilo. Con la investigación en marcha, se hicieron allanamientos en la vivienda del médico fallecido y ahí comprobaron que parte de los fármacos que tenía guardados pertenecían a los lotes que se habían robado del hospital, cruzando de esta manera las dos causas.

Pero la cosa no quedó ahí. A medida que la pesquisa fue avanzando, los investigadores sumaron nuevos elementos pesados. Al revisar los dispositivos electrónicos y teléfonos, detectaron varios grupos de mensajería formados por profesionales de la salud. En esos chats se hablaba de juntadas organizadas que llamaban “fiestas controladas”, donde supuestamente usaban este tipo de sustancias totalmente por fuera del ámbito clínico.

Por estas horas, las hipótesis que maneja la Justicia van por dos caminos: analizan si armaban estas reuniones privadas para consumo recreativo de anestésicos o si directamente ofrecían experiencias pagas donde te administraban las dosis bajo la supervisión de gente supuestamente preparada para reaccionar y meter mano si aparecía alguna complicación respiratoria.

Hasta el momento, la causa tiene a dos personas imputadas por el delito de administración fraudulenta. Se trata de un ex integrante del área de Anestesiología del Hospital Italiano y una médica residente de la misma institución. A los dos ya los citaron para la indagatoria, pero hicieron uso de su derecho y se negaron a declarar.

La investigación sigue adelante por dos vías paralelas. Por un lado, el expediente que busca dejar en claro cómo fueron las circunstancias exactas de la muerte del joven profesional y, por el otro, la causa que le sigue el rastro al circuito de sustracción y la posible distribución de los fármacos. En ambos lados se está a la espera de pericias que van a ser claves para entender el alcance real del caso. Mientras tanto, el Hospital Italiano comunicó que arrancó una revisión a fondo de todos sus protocolos de control y seguridad para la gestión de estupefacientes, buscando reforzar la supervisión para que no vuelva a pasar algo así.

Nacido en Capital Federal en 1988, licenciado en comercialización. Fundé este medio con el propósito de ofrecer una mirada equilibrada sobre los temas que nos atraviesan como sociedad. Mi enfoque integra el análisis profesional con una búsqueda de sentido realista, priorizando la claridad informativa y rescatando los puntos de encuentro en nuestra realidad cotidiana.