La ilusión del mantenimiento integral: parches estéticos ante la obsolescencia vial en la Comuna 14
El cierre de la cuarta semana de noviembre deja al descubierto la manifiesta desconexión entre los anuncios de infraestructura y la calidad de la gestión operativa en el espacio público de Palermo. La difusión de obras terminadas en sectores puntuales, como las intervenciones recreativas en el Boulevard Olleros o la puesta en valor del Patio Andaluz, pretende proyectar una imagen de renovación constante que contrasta de forma severa con la parálisis y la falta de mantenimiento estructural en la red vial del distrito.
Las consecuencias de esta política de parches quedan expuestas ante la primera contingencia operativa. Mientas las cuadrillas gubernamentales se concentran en el ornamento o en la inauguración de mobiliario en áreas acotadas, las calles internas y las avenidas principales de la Comuna 14 sufren las consecuencias de un control de obra deficiente. La proliferación de roturas de calzada, veredas intransitables y la vulnerabilidad de las redes de servicios públicos frente a incidentes en la vía pública demuestran que la inversión presupuestaria prioritariamente no se destina a la solidez de la infraestructura base, sino a la superficie visible.
El modelo de gestión porteño en Palermo continúa postergando las intervenciones de fondo en favor de obras de rápido impacto visual. La Comuna 14 exige superar la lógica del embellecimiento cosmético y encarar un plan de auditoría y fiscalización estricto sobre las empresas contratistas, priorizando el estado del solado, la seguridad de las canalizaciones subterráneas y el ordenamiento del tránsito por sobre la inauguración sistemática de plazas de catálogo.



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