Millonaria inversión pública para relocalizar ductos sanitarios bajo la estructura del desarrollo comercial
Che, mirá lo que pasa en Palermo, pleno corazón de la Comuna 14. Resulta que el Ministerio de Infraestructura de la Ciudad llamó a una licitación pública por un numerito importante: 17.839.080.775,00 pesos. ¿Para qué? Para hacer la obra de corrimiento de las líneas 1 y 2 de impulsión de agua potable en la calle Coronel Freyre, entre Dorrego e Infanta Isabel. La cuestión de fondo es que tienen que mover unos caños maestros de AySA que pasan justo por debajo del proyecto Paseo Gigena, ese shopping con locales comerciales y oficinas que se está armando en el exestacionamiento del Hipódromo, un predio público que concesionó la gestión porteña anterior.
La obra busca desviar estas cañerías de alta presión para asegurar que se pueda acceder rápido si hay que hacer mantenimiento y, de paso, evitar cualquier riesgo hídrico en la zona, ya que el trazado actual cruza directo por el inmueble. Van a poner caños nuevos de fundición dúctil más grandes y accesorios de acero bien reforzados, todo con el okey de AySA. La apertura de los sobres de la licitación está programada para el 28 de noviembre.
El tema ya viene levantando polvareda en la política local. El legislador Juan Manuel Valdes salió a quejarse con los tapones de punta. Dijo que los funcionarios nacionales Caputo y Bausili tienen la concesión de este predio de 12 mil metros cuadrados a través de una firma privada y que pagan cero pesos de canon a la Ciudad porque se excusaron con que había que trasladar los caños. Según Valdes, lo indignante es que en el Presupuesto que presentó Jorge Macri se incluyeron partidas por 19.000 millones de pesos para los años 2026 y 2027 destinadas justamente a financiar esta obra con la plata de los vecinos.
Por el lado del Gobierno de la Ciudad, los datos que venían manejando desde 2022 indican que el Paseo Gigena promete cambiarle la cara a ese rincón de Palermo. La idea es que el viejo estacionamiento se transforme en un parque público elevado de más de 4.000 metros cuadrados con senderos peatonales, sumando además terrazas verdes ecológicas y rampas de acceso. El proyecto final contempla que casi el 70% de la superficie total termine siendo un espacio público y verde accesible para todos los que pasean por el barrio, mientras que el 31% restante se va a destinar a la parte comercial, con oficinas y un polo gastronómico. La concesión de este terreno público porteño quedó en manos de la empresa BSD Investments por un plazo de 15 años, con chances de estirarlo 5 más, y en los papeles originales incluía que la firma se hacía cargo del desarrollo de la obra.



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