Participación vecinal en el debate legislativo sobre el Código Urbanístico
El debate por los cambios en el Código Urbanístico está que arde y se trasladó directo a las oficinas de la Legislatura porteña. Vecinos de distintas asambleas barriales se acercaron este lunes a la reunión de asesores de la Comisión de Planeamiento Urbano para seguir de cerca el proyecto de Ley que mandó el Poder Ejecutivo para meterle mano a la normativa vigente. La cosa viene con temperatura desde el 20 de agosto, cuando se había hecho una reunión informativa con funcionarios del GCBA, legisladores y vecinos.
Desde la Interbarrial Buenos Aires (IBBA) se hicieron sentir y contaron cómo la vienen remando, haciendo postas entre vecinos de diferentes barrios en los ratos libres del laburo o el almuerzo, y con el grupo de WhatsApp al rojo vivo. Los vecinos protestaron fuerte reclamando una Democracia Participativa. Se quejan de que este proceso de revisión arrancó muy poco claro y que el proyecto oficial se entregó con poquísimo tiempo para que lo miren incluso las instituciones profesionales del Consejo Asesor del Plan Urbano Ambiental. Sienten que casi no tuvieron voz, pero igual van a todos lados a marcar presencia en contra de un código que, según dicen, cambia radicalmente la forma de vivir en la ciudad y se discute entre gallos y medianoches por el apuro que impone el Ejecutivo.
Por el lado del Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri cumplió con lo que había prometido en la campaña y a fines de julio mandó el proyecto para ajustar el código que se sancionó en 2018 y ya se retocó dos veces. El jefe de Gobierno defendió la propuesta asegurando que el objetivo principal es respetar la identidad de cada barrio y lograr un crecimiento equilibrado y sostenible. Explicó que no van a dejar que en las zonas residenciales se metan torres que rompan la esencia de las manzanas, y que los desarrollos más grandes se van a llevar solo a las avenidas que tengan la infraestructura necesaria. Ahora la pelota quedó del lado de los legisladores, que tienen que analizar, debatir y votar la nueva Ley.
La postura oficial defiende que se busca una densidad mejor distribuida y dejar atrás el desarrollo por parcela para mirar la manzana entera y su conexión con el resto de la Ciudad. A partir de varios encuentros ciudadanos y charlas en el Foro Participativo Permanente y la Comisión Asesora del CoPUA, la propuesta plantea un equilibrio a tres escalas. A nivel ciudad, la idea es apuntalar el desarrollo del sur y consolidar la zona norte. A nivel barrio, se busca ajustar las alturas cuidando la escala de cada zona y el patrimonio. Y a nivel manzana, se quieren revisar las pisadas y alturas, controlando los espacios llenos y vacíos y agrandando el Centro Libre de Manzana.
Para lograr esto, el proyecto propone cambios bastante específicos en las normas. Por un lado, se retocan las Unidades de Sustentabilidad de Baja Densidad: se crea la USAB 0 con una altura máxima de 9 metros para zonas donde dominan las casas de familia, y en la USAB 1 la altura máxima pasa a ser de 12 metros. Además, las categorías USAB 0, 1 y 2 van a tener una pisada limitada hasta la Línea de Frente Interno, lo que amplía los pulmones de manzana y suma terreno absorbente. También se revisaron todas las planchetas de edificabilidad y usos de la Ciudad según el tejido existente y se cambia el instrumento de desarrollo territorial, reemplazando la Equivalencia de Capacidad Constructiva Transferible por la Capacidad Constructiva Adicional para intentar levantar áreas menos desarrolladas y poner en valor edificios catalogados.
El proyecto de Ley incluye además varias modificaciones técnicas en el texto del cuerpo principal que tocan desde las definiciones y los trámites hasta las normas de uso del suelo, edificación y hábitat. También trae un paquete de correcciones por erratas del pasado y cambios específicos en Áreas Especiales como el Parque Deportivo Roca, el Hospital Británico, el Fernández, el Italiano, zonas de Higiene Urbana, los ámbitos de Grand Bourg, Palermo Chico, el Pasaje Bollini, los pasajes de la Ciudad, la avenida 9 de Julio y varias urbanizaciones como Villa 20, Distrito Joven-Costanera Norte con el Distrito Saldías, Puerto Madero, y los barrios Carlos Mugica, Rodrigo Bueno y Playón Chacarita. A su vez, se suman como áreas especiales templos y colegios como la Basílica María Auxiliadora y San Carlos Borromeo, el Pio IX, el San Francisco de Sales y el Instituto María Auxiliadora, y se avanza con la catalogación definitiva de una serie de inmuebles protegidos que figuraban en el catálogo preventivo.


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