Vecinos de Palermo exigen mano dura contra el narcomenudeo y la venta ilegal en las zonas nocturnas de la Comuna 14
Al transcurrir la última semana de enero de 2025, la consolidación de la temporada estival ha agudizado de manera crítica la preocupación de las familias de la Comuna 14 ante el evidente deterioro de la seguridad pública y el orden en los principales corredores del barrio de Palermo. La combinación de una intensa actividad nocturna favorecida por las altas temperaturas, el incremento sostenido en la afluencia de visitantes locales y extranjeros, y una marcada insuficiencia en los controles preventivos estatales ha convertido a diversos sectores del Parque Tres de Febrero, el entorno de Plaza Serrano y los ejes circundantes a las avenidas del Libertador y Figueroa Alcorta en puntos ciegos donde prosperan el narcomenudeo, el uso indebido del espacio público y diversas modalidades de delito urbano.
Durante el transcurso del primer mes del año, los testimonios de los residentes de la zona han convergido en una denuncia alarmante: la proliferación de puntos fijos y móviles de comercialización de sustancias ilícitas al menudeo. Esta actividad ilegal se despliega con marcada impunidad en los sectores arbolados del Rosedal, la zona de los lagos y las arterias internas del parque, como las avenidas Sarmiento e Infanta Isabel. Apoyados en la deficiente iluminación que presentan múltiples tramos de los senderos peatonales y en la ausencia de patrullajes a pie continuados por parte de las fuerzas de seguridad, grupos organizados han consolidado zonas de operación nocturna que se extienden hasta altas horas de la madrugada.
Este escenario de descontrol no se limita únicamente al tráfico de drogas a pequeña escala; genera de manera directa una cadena de efectos colaterales que altera drásticamente la convivencia ciudadana. Los vecinos cuyas viviendas colindan con las áreas verdes y los corredores nocturnos reportan un incremento significativo en episodios de violencia urbana, ruidos molestos, riñas callejeras descontroladas y robos bajo la modalidad de arrebato o accionar de «motochorros» contra peatones y comensales. La sensación de indefensión se agrava al constatar que las zonas que de día albergan a deportistas y familias, al caer la noche quedan bajo el dominio de dinámicas delictivas que distorsionan por completo el uso del espacio público.
Paralelamente, la problemática encuentra un claro reflejo en las zonas gastronómicas y comerciales de Palermo Soho y Palermo Hollywood. En estos sectores de alta densidad peatonal, la venta ilegal de estupefacientes coexiste con otras manifestaciones de falta de autoridad y vulneración de las normas locales. Entre ellas se destacan la proliferación de «trapitos» o cuidacoches informales que extorsionan de manera sistemática a los automovilistas exigiendo tarifas fijas arbitrarias para permitir el estacionamiento en la vía pública, la ocupación irrestricta de aceras por parte del comercio no autorizado y el consumo desmedido de alcohol en la vía pública sin fiscalización. Para los comerciantes formalmente establecidos, que afrontan elevadas cargas impositivas, habilitaciones rigurosas y costos operativos crecientes, esta situación representa una competencia desleal intolerable y un factor de ahuyentamiento de la clientela tradicional y familiar.
Desde las distintas agrupaciones vecinales, foros de seguridad y centros de comerciantes de la Comuna 14 se ha remarcado que los operativos policiales desplegados hasta la fecha resultan meramente reactivos, esporádicos y desarticulados, careciendo de la escala requerida para disuadir la comisión de delitos e infracciones. «Palermo no puede transformarse en un territorio sin ley ni en un mercado persa de actividades ilegales amparado por las noches de verano. Se requiere una presencia institucional disuasiva y permanente, con patrullaje dinámico en las zonas críticas y una articulación judicial efectiva que desmonte las estructuras de narcomenudeo que se han asentado en nuestro barrio», manifestaron representantes de las redes de vecinos autoconvocados.
Frente a este complejo panorama al cierre de enero, la comunidad de Palermo ha comenzado a articular petitorios formales y acciones de reclamo dirigidas tanto al Ministerio de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires como a las autoridades de la Junta Comunal 14. Las demandas prioritarias incluyen un refuerzo inmediato y permanente de la dotación de la Policía de la Ciudad en las áreas neurálgicas de la nocturnidad, la reinstalación y puesta en funcionamiento del sistema de videovigilancia con monitoreo en tiempo real en los puntos oscuros de los parques, el restablecimiento de la presencia de inspectores de control de espacio público y la aplicación rigurosa del Código Contravencional para erradicar la extorsión en el estacionamiento y recuperar el orden, la tranquilidad y la legalidad en las calles de la Comuna.



Publicar comentario