Secuestro de fármacos y nuevas declaraciones en causa judicial

La movida judicial por el robo de medicamentos de uso exclusivo de los hospitales sumó un par de capítulos clave en las últimas horas con dos allanamientos fuertes, uno acá en la Ciudad de Buenos Aires y otro en el partido de Tigre. Los operativos los metió el Juzgado Criminal y Correccional N°60 en medio de la causa pesada que investiga qué pasó con la muerte del médico anestesiólogo Alejandro Zalazar, un hecho que sacudió al barrio de Palermo, en plena Comuna 14.

El operativo bonaerense en Tigre dejó tela para cortar porque la policía encontró propofol, que es una droga clave que se usa a diario en los quirófanos. Confirmaron el secuestro de la sustancia pero de la cantidad total todavía no se filtró nada. Al mismo tiempo se armó otro procedimiento en un domicilio de la avenida Santa Fe, en territorio porteño, pero ese no arrojó resultados positivos y se fueron con las manos vacías.

Toda esta historia penal se puso realmente seria a partir del fallecimiento de Zalazar, a quien encontraron sin vida en su propio departamento el pasado 20 de febrero. Cuando llegaron los resultados de las pericias quedó en evidencia que el causal de muerte fue una sobredosis de propofol y fentanilo. Eso fue lo que encendió las alarmas de la Justicia y puso la lupa directo sobre el circuito y la circulación ilegal de fármacos pesados dentro del mismo sistema de salud.

Para colmo, el panorama se complicó más cuando se conoció la declaración testimonial de una médica residente que terminó admitiendo que consumía sustancias que se robaban del hospital Rivadavia. La mina confesó en su declaración que usaba drogas potentes como propofol, ketamina, fentanilo y midazolam completamente afuera de su horario y ámbito laboral, aunque se encargó de aclarar que cortó con ese consumo hace ya unos meses.

La profesional no se quedó ahí y también tiró algunos vínculos que figuran bajo investigación en el expediente. Detalló que era amiga de Zalazar y que incluso compartieron una oportunidad de consumo juntos. También mencionó que la conocía a Delfina Lanusse, otra de las salpicadas en la causa, con quien admitió que coincidía en esa clase de encuentros recreativos, aunque remarcó que los tres juntos nunca participaban de la misma juntada.

Para cerrar su testimonio frente a las autoridades, la médica explicó que su enganche con las drogas recreativas venía desde antes de arrancar la residencia en el hospital. De hecho, dejó asentado que la última vez que tuvo un episodio de consumo fue en enero de este año durante un viaje que hizo al exterior. Mientras tanto, la investigación judicial sigue su curso a paso firme intentando armar el rompecabezas de cómo salían y se repartían estos medicamentos de los hospitales, buscando a los responsables del uso indebido y analizando el nexo final con el trágico final del anestesiólogo en Palermo.

Nacido en Capital Federal en 1988, licenciado en comercialización. Fundé este medio con el propósito de ofrecer una mirada equilibrada sobre los temas que nos atraviesan como sociedad. Mi enfoque integra el análisis profesional con una búsqueda de sentido realista, priorizando la claridad informativa y rescatando los puntos de encuentro en nuestra realidad cotidiana.