Capturan al efectivo policial condenado por delitos contra la integridad sexual en la seccional

Un expolicía de la Ciudad de Buenos Aires que estaba prófugo desde abril fue detenido el viernes pasado en la localidad bonaerense de Arturo Seguí. El hombre, identificado como Facundo Sánchez Aguilar, de 34 años, había sido condenado a siete años de prisión por abusar sexualmente de una compañera de trabajo. La captura la hizo el personal de la División Búsqueda de Prófugos de la Policía Federal Argentina (PFA), trabajando en conjunto con la Secretaría de Captura de Prófugos (SeCaP), que depende de la Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja (UFECRI).

Sánchez Aguilar había recibido la sentencia en agosto de 2025 por parte del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°16, que lo encontró culpable de los delitos de abuso sexual simple y abuso agravado con acceso carnal. La orden para meterlo preso se firmó el 9 de abril de este año, después de que la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional confirmara la condena y rebotara un recurso de la defensa que intentaba cuestionar lo que había declarado la víctima.

De acuerdo a lo que determinó la Justicia, las agresiones pasaron en un anexo de una comisaría del barrio porteño de Palermo, dentro de la Comuna 14. El primer hecho fue en diciembre de 2022, cuando el acusado metió a la víctima, una agente que recién arrancaba en la fuerza, en un cuarto de limpieza, cerró la puerta y la abusó. Unos meses después, en junio de 2023, la volvió a hostigar mientras se encontraban solos en la dependencia: se bajó los pantalones, le mostró los genitales y la manoseó.

El tribunal dio por probado que el imputado se aprovechó por completo de que la chica era nueva y de la relación de subordinación, dado que él era su instructor. Para fijar la pena sumaron como agravantes la vulnerabilidad de la víctima, el daño emocional que sufrió y los problemas laborales que le trajo, que incluyeron una licencia larga, un traslado y la estigmatización adentro de la misma fuerza.

Cuando revisó el caso, la Cámara de Casación dejó en claro que el hecho de que la víctima no se haya resistido físicamente no se puede tomar como un consentimiento, sino que fue una reacción obligada por el contexto de coerción y la diferencia de poder que había. Además, señalaron que tardar en hacer la denuncia es algo común en estas situaciones, más todavía cuando pasan en ámbitos institucionales donde da miedo sufrir represalias o que nadie te crea.

Después de que saliera la orden de captura, la Fiscalía General N°16 le pidió ayuda a la SeCaP para rastrear al prófugo. Cruzando datos oficiales, registros públicos e información de empresas de telefonía, los investigadores detectaron varias direcciones ligadas al acusado. Con esos datos, los federales montaron el operativo y lo pescaron en Arturo Seguí, a unos 20 kilómetros de La Plata. Como parte del fallo, el tribunal ordenó que le saquen el perfil genético para meterlo en el Registro Nacional de Datos Genéticos vinculados a Delitos contra la Integridad Sexual.

Nacido en Capital Federal en 1988, licenciado en comercialización. Fundé este medio con el propósito de ofrecer una mirada equilibrada sobre los temas que nos atraviesan como sociedad. Mi enfoque integra el análisis profesional con una búsqueda de sentido realista, priorizando la claridad informativa y rescatando los puntos de encuentro en nuestra realidad cotidiana.