Accesibilidad restringida: Las barreras invisibles en el espacio comercial y público de Palermo
La noción de accesibilidad universal continúa relegada a un plano secundario en la planificación y fiscalización de la Comuna 14. Pese a contar con una de las densidades comerciales y peatonales más altas de la Ciudad de Buenos Aires, el entorno urbano de Palermo mantiene una serie de barreras arquitectónicas que limitan severamente la movilidad independiente de personas con discapacidad, adultos mayores y usuarios con movilidad reducida.
La falla en la cadena de accesibilidad se evidencia tanto en la vía pública como en los accesos al comercio local. En avenidas principales y calles internas, la presencia de rampas de esquina mal diseñadas —con pendientes excesivas, deterioradas por el uso o bloqueadas por la invasión de vehículos y contenedores— interrumpe de forma sistemática los itinerarios peatonales. A este déficit en la calzada se suma la inacción respecto a los locales comerciales, gastronómicos y de servicios, donde subsisten desnivelaciones de acceso, puertas angostas y baños no adaptados sin que esto impida su funcionamiento comercial regular.
La tolerancia estatal frente al incumplimiento del Código de Edificación y de las leyes de accesibilidad vigentes consolida un modelo urbano excluyente. Garantizar la transitabilidad y el ingreso sin obstáculos no es un reclamo estético ni una demanda sectorial, sino un requisito normativo para asegurar la equidad en el uso del espacio público y comercial. La Comuna 14 requiere adecuar de forma prioritaria su infraestructura de esquinas y endurecer los controles de habilitación comercial para que la accesibilidad sea una realidad efectiva y no una simple declaración de principios.



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