El Rosedal pierde su esplendor por falta de cuidado: el deterioro del Parque Tres de Febrero en el inicio del verano
El inicio del año 2025 exhibe una postal preocupante en uno de los puntos más icónicos de la Comuna 14 y de toda la Ciudad de Buenos Aires: el Rosedal de Palermo. Con la llegada de enero y el marcado incremento en la afluencia de visitantes por el inicio de la temporada estival, vecinos del barrio y paseantes habituales denuncian que este hito patrimonial presenta signos evidentes de abandono, fallas graves en el mantenimiento agronómico y un degradación generalizada de sus instalaciones tradicionales.
Durante las primeras jornadas del año, el flujo de personas en el Parque Tres de Febrero se multiplica considerablemente debido al receso escolar, las vacaciones laborales y la intensa actividad recreativa al aire libre. Sin embargo, la experiencia de quienes se acercan al lugar dista ampliamente de la habitual calidad ambiental del predio. Las fuentes ornamentales lucen aguas estancadas y turbias, los caminos internos muestran acumulación constante de hojarasca y detritos, y los canteros principales evidencian un descuido prolongado en la atención técnica que requieren las miles de rosas que componen la colección botánica.
El problema no radica únicamente en una cuestión visual o estética. Varias especies de rosas —que representan el valor histórico y botánico central del parque creado por el paisajista Benito Carrasco en 1914— muestran síntomas evidentes de falta de riego programado, ataque de plagas no tratadas y una ausencia de poda de limpieza estacional. A esto se suma el estado del mobiliario urbano: bancos de madera quebrados o descoloridos por el sol, la mítica pérgola con sectores de pintura saltada y humedad estructural, y una señalética informativa deteriorada que atenta contra el valor turístico del sector.
La recolección de residuos y la higiene urbana en el perímetro de la Plaza Holanda y sobre la avenida Infanta Isabel constituyen otro foco crítico. El volumen de basura generado durante el fin de semana y las festividades de fin de año superó ampliamente la capacidad de los cestos instalados, derivando en bolsas rotas y plásticos dispersos sobre el césped y los paseos peatonales. La falta de un esquema de contingencia para la temporada estival genera malos olores, proliferación de insectos y una degradación directa del espacio público en las zonas más transitadas por familias, deportistas y adultos mayores.
Representantes de agrupaciones vecinales de Palermo han manifestado que este escenario no responde a un hecho aislado derivado de los festejos de fin de año, sino a la consolidación de un esquema de mantenimiento deficiente que se arrastra desde los últimos meses del año saliente. «Es inaceptable que en el momento del año en que el parque recibe mayor cantidad de visitantes y cuando las familias de la Comuna 14 buscan un espacio de esparcimiento en la ciudad, el Rosedal se encuentre en este nivel de abandono», expresaron residentes del área circundante a la avenida del Libertador.
Ante esta situación, los vecinos exigen a la junta comunal de la Comuna 14 y al Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana de la Ciudad una intervención inmediata. La demanda principal apunta a la implementación de un plan integral de restauración que incluya cuadrillas permanentes de limpieza, la puesta a punto de los sistemas de riego automático, el tratamiento agronómico especializado de la rosedal y la presencia constante de personal de fiscalización que garantice la preservación de uno de los patrimonios culturales y naturales más valiosos de la Ciudad de Buenos Aires.


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