Confusión e insólito procedimiento vial en Palermo por el control a un motovehículo de aplicación
Todo arrancó este último miércoles por la tarde en pleno barrio de Palermo, cuando un joven de 19 años que trabajaba como conductor de una aplicación de viajes se metió en un verdadero dolor de cabeza con los controles de tránsito de la Ciudad. El muchacho contó que antes de arrancar el viaje subió a una pasajera y le preguntó si había tomado algo, a lo que ella le contestó que no. Sin embargo, en medio del recorrido los frenaron para hacerles un test de alcoholemia: a él le dio cero, pero a la pasajera le dio positivo.
Ante esta situación, los inspectores del Cuerpo de Tránsito le aplicaron una multa y le retuvieron el vehículo, argumentando que la ley es la misma para todos más allá de que se conozcan o no, y le aclararon que no era su problema si andaba manejando con alguien alcoholizado. Por su parte, el conductor se defendió señalando que él cumple con no tomar alcohol, pero que no tiene forma de comprobar si los pasajeros beben ni puede hacerse cargo de cada usuario que le toca trasladar.
En medio del embrollo apareció el legislador libertario Ramiro Marra, quien se metió de lleno en el caso para dar una mano y confirmó al atardecer del miércoles que pudo solucionar el problema para que el joven recuperara la moto con la que trabaja, comentando que se trató de una misión cumplida para arrancar el 2025 como corresponde. A raíz de esto, el legislador apuntó contra las trabas y reglamentaciones que, según su mirada, solo perjudican a los porteños y ratificó su intención de seguir bregando por una ciudad y una Argentina más libre, recordando además que el joven había fiscalizado para su espacio en todas las elecciones.
La situación generó cruces y repercusiones, entre ellos la respuesta de Viviam Perrone, integrante de Madres del Dolor, quien cuestionó la intervención del legislador al señalar que le daba pena que no le hubiera hecho respetar la ley vial como a cualquier ciudadano sin necesidad de acompañamientos especiales, remarcando que las multas se pagan, que las leyes hay que respetarlas y que si no gustan hay que cambiarlas por los carriles formales, algo que desde su organización intentan hacer aunque pocos ayudan, agregando que a veces resulta más fácil la foto.



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