Monitoreo de infraestructura para la mitigación de riesgos de inundación

El Gobierno de la Ciudad mandó un comunicado a los vecinos para mostrar cómo vienen las obras que buscan frenar las inundaciones y los anegamientos en las calles. Desde la administración porteña sacaron pecho contando que, gracias a una red pluvial de 83 kilómetros, ya tienen protegida al 82% de la Ciudad, pero aclararon que la cosa no queda ahí y van por más.

La movida viene con historia. En junio del año pasado, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires había presentado los lineamientos de este plan hídrico. En ese entonces, la promesa era sumar 25 kilómetros a la red de conductos en un plazo de 24 meses, calculando que iba a beneficiar a unos 850 mil vecinos. Ahora, el propio jefe de Gobierno, Jorge Macri, firmó un mensaje donde mete un balance de la situación actual. Recordó que hace unos años cada tormenta fuerte se convertía en un dolor de cabeza con locales arruinados, casas inundadas y calles intransitables, algo que según sus palabras cambió bastante. Además, anunció una aceleración en los tiempos: la meta de sumar otros 25 kilómetros planean meterla en la mitad del plazo que se habían puesto al principio.

Actualmente, las cuadrillas se están concentrando en puntos clave como las calles Martí, Zuviría, Larralde, Ciudad de la Paz y el Reservorio de Parque Sarmiento, laburos que impactan directo en las cuencas de los arroyos Maldonado, Vega y Cildáñez. Desde el Ejecutivo admiten que son tareas subterráneas que a simple vista no se notan, pero insisten en que marcan una diferencia enorme cuando el agua cae con fuerza, dándole más tranquilidad y previsibilidad a los barrios.

Haciendo memoria, cuando se lanzó el plan en junio de 2024, Jorge Macri remarcó que esto ya es una política de Estado que lleva 16 años de continuidad. Defendió el modelo explicando que los conductos captan el agua justo donde llueve, la mandan bajo tierra y hacen que escurra rápido, marcando el contraste con lo que pasa en zonas del conurbano donde la gente tiene que convivir con las calles tapadas durante semanas. Según los números que manejan en Parque Patricios, desde el año 2007 hasta la fecha se tendieron 91 kilómetros de cañerías en las cuencas del Maldonado, Vega y Cildáñez.

El paquete de obras que se anunció el año pasado tiene varios frentes abiertos. Por un lado está la cuenca del arroyo Medrano, con un conducto de 1,5 kilómetros que incluye cinco compuertas de cierre, tres bombas en una estación de bombeo y mejoras del 15% en la conducción del arroyo, apuntando a beneficiar a 360 mil vecinos de Núñez, Saavedra y Coghlan. En esa misma zona, la segunda etapa del Reservorio de Parque Sarmiento sumará una capacidad de retención de 123 mil metros cúbicos de agua.

Por la zona de Palermo, que corresponde a la Comuna 14, los caños van a pasar por el Ramal Costa Rica. Se trata de una obra de desagüe de 1 kilómetro sobre la subcuenca del arroyo Maldonado pensada específicamente para que no se inunde ese sector del barrio, lo que le va a cambiar el panorama a unos 27 mil vecinos.

En otras comunas también hay movimiento. Para el Cildáñez están los ramales Martí 2 y Zuviría, que abarcan 3,8 kilómetros y buscan aliviar a 23.500 vecinos de Flores, Parque Avellaneda y Villa Lugano con licitaciones que se armaron para arrancar antes de fin de año. Por el lado del Medrano, los ramales Larralde y Ciudad de la Paz aportarán otros 2 kilómetros de extensión. Por último, el proyecto más largo es el Colector Bajo Costanera y el borde costero, un conducto de saneamiento cloacal que cruzará todo el frente del Río de la Plata desde General Paz hasta el Riachuelo usando tuneleras. Este megaproyecto, que tiene un plazo de ejecución de 48 meses y se licitará hacia finales de año, busca limpiar la costa, evitar la contaminación y beneficiar a 450 mil personas.

Nacido en Capital Federal en 1988, licenciado en comercialización. Fundé este medio con el propósito de ofrecer una mirada equilibrada sobre los temas que nos atraviesan como sociedad. Mi enfoque integra el análisis profesional con una búsqueda de sentido realista, priorizando la claridad informativa y rescatando los puntos de encuentro en nuestra realidad cotidiana.