Historia y encanto de los pasajes de Palermo: los secretos detrás de Villa Alvear
Cuando, en 1867, el Arroyo Maldonado se consolidó como límite norte de la Ciudad de Buenos Aires, desató un crecimiento urbano vertiginoso que generó demandas urbanísticas inéditas en la zona que hoy integra la Comuna 14. En ese contexto de expansión, el arquitecto Juan Antonio Buschiazzo asumió la responsabilidad de proyectar nuevos barrios, entre los cuales surgió Villa Alvear, el actual Palermo, un espacio que se distinguió por incorporar un verdadero “barrio dentro del barrio”.
Esta iniciativa materializó una superficie de ocho manzanas delimitadas entre las calles Cabrera y Costa Rica, y desde Gurruchaga hasta Thames, configurada con un diseño singular dividido por pasajes internos y plazoletas que favorecían la circulación vecinal y un sentido de comunidad en el corazón de Palermo Viejo. En esta porción del barrio, característico por su impronta histórica dentro de la Comuna 14, se gestó un entramado urbano que aún hoy refleja las transformaciones de la ciudad porteña en el siglo XIX, adaptándose a las necesidades de un territorio que limitaba con el arroyo y se proyectaba hacia el norte.
Tal como detalla Toribio Achaval, algún cronista de la época denominó de manera particular a la zona de la plaza redonda surgida entre Serrano y Honduras. Ese punto se convirtió en un nodo dinámico donde circulaban los tranvías que conectaban con el Balneario Municipal, articulando la vida cotidiana de los habitantes de Palermo y fortaleciendo su rol como espacio de encuentro en lo que hoy reconocemos como parte del vibrante Palermo Soho. Cuatro pasajes emblemáticos atraviesan este sector: Coronel Cabrer, Soria, Santa Rosa y Russell. Su trazado, intencionalmente no del todo recto, evoca el sabor arrabalero original del barrio, conservando ese encanto de antaño que contrasta con la modernidad circundante en la Comuna 14.
Estos pasajes cautivan a quienes los recorren con detalles pintorescos como santarritas colgantes que adornan las fachadas, intervenciones artísticas en las construcciones, graffitis en estilo pop-art que dialogan con la identidad cultural del lugar, y suelos empedrados que remiten a las antiguas calzadas porteñas. En el marco de la vida vecinal de Palermo, estos corredores no solo preservan la memoria urbana sino que también se integran al tejido actual del barrio, donde la creatividad y la historia conviven en las calles que bordean plazas y espacios verdes emblemáticos de la zona.
Un dato de color que enriquece la experiencia es que la movida cultural impulsada por sus murales atrae multitudes de turistas provenientes de todo el mundo, convirtiendo estos pasajes en un polo de interés que potencia el perfil turístico y cultural de Palermo dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Esta vitalidad artística refuerza el rol del barrio como referente en la Comuna 14, donde las expresiones vecinales y la preservación del patrimonio urbano se entrelazan con las dinámicas contemporáneas.
“Por el tiempo del Centenario, vivíamos en el Pasaje Russell, en una casa larga y angosta. La puerta del fondo, que siempre estaba cerrada con llave, daba a San Salvador. En la pieza del altillo vivía mi tía, ya entrada en años y algo rara”, evoca un testimonio que ilustra la vida íntima y cotidiana de aquellos años en el corazón de Villa Alvear. Estas anécdotas personales subrayan cómo los pasajes no eran solo vías de circulación, sino escenarios de historias familiares y vecinales que moldearon la identidad de Palermo, un barrio que, desde sus orígenes urbanísticos planificados por Buschiazzo, ha evolucionado manteniendo su esencia en el entramado de la Comuna 14.
En este sentido, el desarrollo de Villa Alvear refleja las políticas urbanas de la época, orientadas a ordenar el crecimiento desbordante más allá del Arroyo Maldonado, y sienta precedentes para las intervenciones actuales en materia de planificación territorial que la Junta Comunal y la Legislatura porteña continúan abordando en el distrito, siempre con el foco puesto en equilibrar historia, habitabilidad y desarrollo sostenible en Palermo y sus sub-barrios como Palermo Hollywood, Las Cañitas o Villa Freud.



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