Cierre gastronómico en Palermo: la caída del restaurante que facturó millones en su apogeo

Septiembre marca el punto final para Diviiino, el restaurante de Palermo que tras seis años de actividad decidió bajar definitivamente la persiana. La noticia se suma a una seguidilla de cierres que viene golpeando al mapa gastronómico de la Ciudad de Buenos Aires durante los últimos meses: a fines de julio se despidió la sede palermitana del histórico bar El Álamo, en agosto le tocó a la emblemática esquina de Los Laureles en Barracas luego de más de 130 años de historia, y en esta lista reciente de persianas que no vuelven a subir también figuran nombres como Sofá y Santa Evita, este último con fecha de cierre pautada para fines de septiembre.

En la actualidad, la sociedad detrás de Diviiino está integrada por cuatro personas: sus tres impulsores iniciales —Mateo Renzulli, Mauricio Flores Ruiz y Martín Ferraro— y Nicole Andelman, que se sumó en 2023 a la gerencia y pasó a ser socia formalmente al año siguiente. Según explicó Andelman, la decisión no pasa por un problema netamente económico, sino por un desgaste natural y un reordenamiento de prioridades: el nivel de dedicación que pide la estructura actual ya no coincide con los momentos personales del grupo, cuyos integrantes fueron volcando su atención a proyectos paralelos que demandan más foco. Desde su óptica, el espacio nació como un punto de encuentro entre amigos, con una escala pensada para no escalar a un modelo de franquicias masivas.

Cada uno de los responsables ya transita caminos laborales distintos. Andelman se encuentra en pleno traslado a Mar del Plata para evaluar una nueva apuesta del rubro. Renzulli sigue vinculado a Gordis y Koko Bao Bar —espacios de los que es cofundador— y prepara el lanzamiento de Yin Yang, enfocado en sabores asiáticos. Flores Ruiz continúa concentrado en su propuesta de Ostería Fantástico, mientras que Ferraro dirige Célula Cocina, una iniciativa familiar centrada en panificados keto. Aunque la disolución de la sociedad estaba resuelta, hubo un intento previo por transferir el fondo de comercio, pero la operación no prosperó: las dimensiones del salón resultan complejas de completar en el contexto actual y el mercado para la venta de este tipo de activos se encuentra retraído ante el número de comercios que cesan actividades.

La historia de Diviiino arrancó en 2021 a partir del impulso de sus tres creadores originales, quienes desembolsaron inicialmente 60.000 dólares para poner en marcha un espacio reducido en Cabrera y Arévalo, armado bajo la idea básica de sándwiches y espumantes. Con el correr del tiempo tuvieron un paso por Villa Crespo y sumaron una sucursal en Bajo Belgrano junto al Grupo Abridor, vínculo societario que se disolvió al poco tiempo obligando al cese de esa sede. Hasta este desenlace, la marca operaba de manera exclusiva en su salón de Cabrera y Godoy Cruz, donde se desempeñan nueve trabajadores.

Más allá del cambio de planes de los dueños, el impacto de la retracción en el consumo también dejó su huella en los balances cotidianos. Durante 2025 la facturación experimentó un retroceso de cerca del 20% respecto a 2024: el ritmo de despacho pasó de unos 1.200 cubiertos al mes a promediar unos 900 cubiertos el año pasado. Con un ticket promedio que hoy se ubica en torno a los $ 40.000, desde el local advierten que el comportamiento de la clientela mutó hacia opciones de menor costo como hamburgueserías o locales de sándwiches al paso, en un escenario general signado por la sobreoferta de propuestas y la pérdida de poder adquisitivo.

Nacido en Capital Federal en 1988, licenciado en comercialización. Fundé este medio con el propósito de ofrecer una mirada equilibrada sobre los temas que nos atraviesan como sociedad. Mi enfoque integra el análisis profesional con una búsqueda de sentido realista, priorizando la claridad informativa y rescatando los puntos de encuentro en nuestra realidad cotidiana.