Los visitantes que no residan en CABA deberán abonar entrada para acceder al Ecoparque
El Ecoparque de la Ciudad de Buenos Aires, ese lugar emblemático clavado en pleno Palermo y que forma parte de nuestra Comuna 14, se mete de lleno en una nueva etapa en su esquema de funcionamiento. A partir del próximo miércoles 17 de junio, el histórico predio va a empezar a cobrar una entrada general a los turistas. La movida busca patear el tablero en la política de acceso que venía teniendo la Ciudad, poniéndose como metas prioritarias darles una ventaja a los residentes locales y, al mismo tiempo, juntar los fondos necesarios para bancar sus programas de biodiversidad.
Bajo esta nueva realidad, los vecinos que tengan cómo acreditar su domicilio dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se quedan totalmente tranquilos: van a seguir entrando de forma 100% gratuita, tal como venía pasando. Pero ojo que no son los únicos que zafan del cobro. El beneficio de no pagar un peso también se mantiene firme para los menores de 12 años, los mayores de 65 años, los jubilados y todas las personas con discapacidad, vengan de donde vengan. Como un extra pensado para agilizar la movida cotidiana y evitar que se armen cuellos de botella en la entrada, las autoridades anunciaron que los residentes porteños van a contar con una fila de acceso exclusivo para entrar al predio de manera más rápida. Por el lado de los que vengan de visita y no vivan en el territorio porteño, el nuevo tarifario ya dejó fijados los valores de las localidades.
Para entender el trasfondo económico que motivó este cambio, el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, justificó la decisión explicando que dar prioridad a los porteños también es una forma de estar más ordenados en la Ciudad y de buscar que cada peso que pagan los vecinos a través de los impuestos vuelva transformado en servicios de calidad. En sintonía con esto, Ramiro Reyno, quien está al frente del predio, se mostró muy conforme con el anuncio y remarcó que esta nueva etapa viene a consolidar diez años enteros de laburo. Explicó que hoy por hoy el Ecoparque es un centro vivo de conservación y educación ambiental, y que este esquema de acceso permite garantizar que el proyecto sea sustentable a largo plazo sin tener que resignar la inclusión, ya que los vecinos de la Ciudad van a seguir entrando a costo cero.
Toda esta transformación cobra sentido cuando se mira el pasado de estas 18 hectáreas, el lugar exacto donde funcionó el histórico Jardín Zoológico de Buenos Aires desde 1888 hasta el año 2016. Durante la última década, el predio vivió una reconversión institucional que no tiene antecedentes en toda la región, dejando archivado el viejo modelo de exhibición comercial para pasar a ser un centro enfocado en el rescate, la conservación y la educación ambiental. En el medio de todo ese proceso de cambio, se derivaron más de 1.000 animales exóticos hacia diferentes santuarios naturales y se pusieron a nuevo todos los ambientes internos del lugar.
Actualmente, el Ecoparque cuenta con 15 programas activos que se dedican a conservar especies autóctonas que están en peligro de extinción, como el cóndor andino, el tapir y el guacamayo rojo. Las tareas están enfocadas tanto en la investigación científica como en la cría en aislamiento humano, un paso clave para después poder reintroducir a estos animales en sus hábitats silvestres. Como si fuera poco, el predio cumple el rol de ser un hospital de primera línea para la fauna de nuestro país, habiendo recibido y rehabilitado a más de 3.900 animales que llegaron por haber sido víctimas del tráfico ilegal, el mascotismo o por sufrir accidentes en la vía pública. Todo lo que se recaude con las nuevas entradas va a ir derecho a financiar estos programas de rescate de fauna, la atención veterinaria, la conservación, la investigación y la educación ambiental.
Más allá de toda esta movida científica pensada para pelearle a los efectos de la crisis ambiental, el espacio se volvió uno de los paseos urbanos que más gente convoca dentro de la Capital. Los que se acerquen a caminar por ahí se van a encontrar con senderos rodeados de plantas nativas, mariposas y un montón de fauna libre que camina a la par de la gente, como carpinchos, ñandúes y flamencos australes. La propuesta recreativa actual se complementa además con el tremendo valor arquitectónico que tiene el lugar, que resguarda 42 edificios patrimoniales levantados a finales del siglo XIX y principios del XX. Esas estructuras viejas muestran estilos clásicos de distintas culturas, pasando por lo chino, hindú, morisco y grecorromano, que en su época se elegían para coincidir con el origen geográfico de los animales que se mostraban y que hoy por hoy quedaron grabados como parte de la identidad histórica protegida de nuestra Ciudad.


Publicar comentario