Presentan iniciativa legislativa para establecer pautas pautadas en la traza del nuevo parque
La Legislatura porteña empezó a analizar un proyecto de ley que propone meterle mano a la normativa urbanística en la ex playa ferroviaria de Palermo, zona que muchos ya identifican como Nuevo Palermo, dentro de la Comuna 14. La idea central de la movida es cambiar las reglas del Código Urbanístico para reconfigurar el barrio, sumar más espacio verde público y armar un gran pulmón central que se va a llamar Parque del Maldonado. Mientras el Poder Ejecutivo de la Ciudad ya confirmó la construcción del parque y avanza con las licitaciones para abrir calles en el predio, los vecinos de la zona vienen metiendo presión y reclaman tener más voz y voto en el diseño final del lugar.
La propuesta la presentó la legisladora Bárbara Rossen y viene con el empuje de dirigentes de distintos sectores políticos, entre los que figura Horacio Rodríguez Larreta. Lo que plantea el texto es armar una nueva configuración para el distrito U45. Ahí adentro se busca combinar el uso residencial con locales comerciales, escuelas y servicios, todo bajo los parámetros de lo que llaman una ciudad sustentable. Para lograrlo, el proyecto exige que el 65% de la superficie que no sea netamente ferroviaria se transforme en espacio público y libre, lo que incluye al futuro parque y asegura una porción de verde mucho más grande que la que contemplaban otros planes anteriores.
El eje de todo esto es la creación formal del Parque del Maldonado, que va a ocupar un polígono bastante importante en Palermo. La ley deja en claro que el 80% de ese terreno tiene que ser sí o sí suelo absorbente, ya sea natural o parquizado, y le pone un freno del 20% máximo a las superficies impermeables, cuidando el tema ambiental y el drenaje de las lluvias. Para la parte residencial también hay límites claros: alturas diferenciadas según dónde esté la edificación, obligación de plantar árboles, distancias cortas hasta el transporte público y un equilibrio para que no sea todo vivienda y haya espacio para otros usos. Además, se planea abrir calles nuevas y acomodar las que ya están para que el barrio esté mejor conectado.
La cosa no queda ahí, porque el proyecto también le pone el ojo a la protección patrimonial de las viejas estructuras ferroviarias que todavía quedan en pie y obliga a ceder tierras para el uso público, las cuales pasarían a ser propiedad de la Ciudad. Eso sí, se van a guardar espacios libres por si a futuro hay que hacer obras de trenes, como viaductos o soterramientos. Un punto que toca de cerca a los vecinos es la creación de una Mesa de Trabajo y Consenso. Este espacio va a juntar a los propios vecinos, a las organizaciones del barrio, a la Junta Comunal 14 y a los representantes del Gobierno porteño. Va a funcionar como un ámbito consultivo para armar y seguir de cerca el plan de manejo del parque, metiendo actividades culturales, deportivas y educativas en la agenda.
Por último, la iniciativa le abre la puerta al polo científico y tecnológico de la región, permitiendo que organismos públicos como el CONICET o el Ministerio de Ciencia se instalen en sectores específicos del predio. Si esta ley llega a salir, va a cambiar por completo uno de los desarrollos urbanos más grandes que tiene la Ciudad hoy en día, justo en una zona clave y muy transitada cerca de las avenidas Juan B. Justo y Santa Fe. En los pasillos de la Legislatura ya se palpita que el debate va a ser picado, porque se cruzan distintas miradas sobre cómo usar el suelo, qué tan alto se puede construir y cuánta prioridad se le da a las plazas y parques en el medio del cemento.


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