El plan de restauración para recuperar el castillo de 145 años oculto en la Ciudad

En pleno corazón de Palermo, adentro del Jardín Botánico, se levanta una construcción de ladrillo a la vista con forma de castillo inglés que nació incluso antes de que el parque abriera sus puertas al público. Esta Casona data de 1881 y, después de más de un siglo y cuatro décadas de historia y uso continuo, atraviesa un proceso integral de puesta en valor para recuperar su esplendor original y abrirse mucho más al disfrute de los vecinos y visitantes de la Ciudad.

El diseño original estuvo a cargo de Jordan Wysocki, un ingeniero militar polaco convocado en su momento por Domingo Faustino Sarmiento para proyectar los grandes parques porteños. La estructura exterior llama la atención por sus torreones en las cuatro esquinas, mientras que en los interiores se pensaron salas amplias y arcos que conectaban los ambientes según las necesidades de fines del siglo XIX. Antes de consolidarse como el epicentro administrativo del predio botánico, el edificio funcionó como sede del Departamento Nacional de Agricultura y hasta llegó a albergar por un tiempo las colecciones del Museo Histórico Nacional. Con el paso de los años recaló en la Dirección de Paseos y se transformó en el espacio de trabajo de Carlos Thays, el emblemático paisajista que diseñó los espacios verdes más representativos de Buenos Aires. Cuando el Jardín Botánico abrió oficialmente en septiembre de 1898, la edificación pasó a destinarse a la gestión operativa, técnica, educativa y ambiental del predio.

Las obras en marcha contemplan intervenciones a fondo tanto en la fachada como en la azotea y en los interiores de las dos plantas. El plan apunta a conservar la mampostería original de ladrillo, restaurar las carpinterías de madera y poner en valor la histórica escalera, integrando a su vez comodidades actuales mediante la modernización total de los sanitarios y la renovación del sistema de iluminación. Con el fin de garantizar la accesibilidad, se sumará un ascensor interno y se prevé incorporar salones de uso común junto a un espacio de café. A la par de los trabajos edilicios, en el exterior se reemplazó la clásica piedra partida del sendero principal por un solado firme y parejo para facilitar el tránsito peatonal.

Esta recuperación arquitectónica se complementa con la preservación del patrimonio artístico disperso por los senderos y jardines. A lo largo del último año, especialistas del taller de Monumentos y Obras de Arte (MOA) avanzaron en tareas de limpieza profunda, reposición de piezas faltantes y tratamientos protectores sobre una veintena de esculturas. Entre las obras intervenidas figuran piezas destacadas como El Canto de la Cosechadora, La Bañista, las réplicas de la Venus de Medici y de la Loba Romana, además de los bustos dedicados al General San Martín y al Perito Moreno, asegurando que el acervo cultural del parque acompañe la puesta a punto del histórico castillo.

Nacido en Capital Federal en 1988, licenciado en comercialización. Fundé este medio con el propósito de ofrecer una mirada equilibrada sobre los temas que nos atraviesan como sociedad. Mi enfoque integra el análisis profesional con una búsqueda de sentido realista, priorizando la claridad informativa y rescatando los puntos de encuentro en nuestra realidad cotidiana.